sábado, 22 de febrero de 2020

Tipos de cáncer


Con base en el Instituto Nacional del Cáncer, los tipos de cáncer más comunes son:
  • Cáncer de colon y recto
  • Cáncer de endometrio
  • Cáncer de Hígado
  • Leucemia
  • Linfoma no Hodgkin
  • Melanoma
  • Cáncer de páncreas
  • Cáncer de próstata
  • Cáncer de pulmón
  • Cáncer de riñón
  • Cáncer de seno (mama)
  • Cáncer de tiroides
  • Cáncer de vejiga

Bibliografía
Instituto Nacional del Cáncer. Tipos de Cáncer. Instituto Nacional del Cáncer. Recuperado de: https://www.cancer.gov/espanol/tipos

Síntomas del Cáncer

Síntoma, es un término de las áreas de la salud que hace referencia a cualquier factor o elemento que sienta, experimente o exprese la persona y como algo que le genere molestia, disgusto o malestar. Por ejemplo: fatiga y dolor.

Con base en Allende y compañeros (2012, p, 9 – 10), los síntomas de los pacientes con cáncer son los siguientes:
  • Anorexia y falta de apetito
  • Ansiedad
  • Ascitis: abdomen abultado por agua
  • Confusión o delirio
  • Convulsiones
  • Depresión
  • Diarrea: evacuaciones líquidas
  • Disgeúsia: alteraciones del gusto
  • Disnea: falta de aire o sofocación
  • Dolor
  • Estreñimiento
  • Fatiga: falta de energía
  • Hipo
  • Incontinencia
  • Indigestión, ardor de estómago y otros problemas gástricos
  • Insomnio: problemas para dormir
  • Metástasis óseas y fracturas
  • Náusea y vómito
  • Obstrucción intestinal
  • Problemas bucales
  • Sangrado
Bibliografía
  • Allende, S., Verástegui, E., Herrera, Á., & Meneses, A. (2012). Manual de cuidados paliativos para pacientes cáncer, México Distrito Federal, Editorial Alfil.

Cáncer

¿Qué es el cáncer?
Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es “un proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células. Puede aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo” (OMS). Adicionalmente, siguiendo a la OMS (2018), es “la principal causa de muerte en todo el mundo”.
Algunos términos relacionados al cáncer son:
  • Tumores: “masa anormal de tejido que aparece cuando las células se multiplican más de lo debido o no se destruyen en el momento apropiado” (Cáncer.gov).
  • Tumor benigno: “crecimiento que no es canceroso. No invade el tejido cercano ni se disemina a otras partes del cuerpo” (Cáncer.gov).
  • Tumores malignos: son lo contrario a los tumores benignos. Es decir, son masas cancerígenas, son de crecimiento rápido y generan metástasis.
  • Neoplasias: es un sinónimo u otro nombre que se le da al tumor. 
  • Remisión: “disminución o desaparición de los signos y síntomas de cáncer” (Cáncer.org). 
  • Cirugía: “procedimiento para extirpar o reparar una parte del cuerpo, o para determinar la presencia de una enfermedad. Una operación” (Cáncer.org).
  • Carcinoma: “cáncer que empieza en la piel o en los tejidos que revisten o cubren los órganos internos” (Cáncer.org).
  • Apoptosis: “tipo de muerte celular en la que una serie de procesos moleculares en la célula conducen a su muerte” (Cáncer.org).
  • Radioterapia: “uso de radiación de alta energía proveniente de rayos X…, y otras fuentes para destruir células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores” (Cáncer.org).
  • Quimioterapia: “tratamiento con medicamentos para interrumpir la formación de células cancerosas, ya sea mediante su destrucción o al impedir su multiplicación” (Cáncer.org).
  • Inmunoterapia: tratamiento médico que en el que “se usan sustancias a fin de estimular o inhibir el sistema inmunitario y de esta manera combatir el cáncer” (Cáncer.org).
  • Adenoma: “tumor que no es canceroso” (Cáncer.org).
  • Biopsia: “extracción de células o tejidos para ser examinados” (Cáncer.org)
  • Metástasis: “diseminación del cáncer de una parte del cuerpo en donde se formó originalmente a otra parte del cuerpo” (Cáncer.org)
Bibliografía

martes, 20 de agosto de 2019

Maltrato intrafamiliar en niños y niñas



La Organización Mundial de la Salud (2016) define el maltrato infantil como 
los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, e el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.

Adicionalmente, con base en Murueta y Orozco (2015, p. 37 - 39), existen diferentes modalidades de maltrato infantil:
  • Físico: "es expresada por lesiones físicas, hematomas y contusiones inexplicables, cicatrices, marcas de mordeduras a la medida de un adulto, fracturas de hueso, quemaduras, cortaduras, verdugones, moretones y otros daños" (p, 37). Asimismo, estos autores (2015) comentan que existe "el síndrome del bebé sacudido" (p, 37), el cual consiste en atacar mediante látigos al menor, lo cual puede generar daños neurológicos, y por ende cognitivos, e incluso la muerte. 
  • Abuso sexual: "se manifiesta con caricias sexuales, coito y otras formas de explotación sexual vergonzosa y dolorosa" (p, 38). Adicionalmente, es uno de los más perjudiciales para los niños, ya que les deja secuelas severas en su comportamiento, como aislamiento, baja autoestima, pesadillas, incomodidad al contacto físico, baja concentración escolar, llanto fácil, interés por estar prolongado tiempo en la escuela (llegando temprano o retirándose lo más tarde posible), ausentismo escolar, conducta agresiva o destructiva, depresión crónica y retraimiento, conocimiento sexual o comportamiento inapropiado para la edad, conducta excesivamente sumisa, irritación y dolor o lesión en zona genital (p, 38).
  • Maltrato emocional: "también denominado crueldad mental, se expresa por medio de hostilidad verbal en forma de insulto, desprecio, crítica y rechazo empleando gritos y palabras altisonantes con la firme intención de avergonzar o ridiculizar" (p, 38). 
  • Maltrato prenatal: "se manifiesta cuando la mujer embarazada, consciente de su estado, perjudica el desarrollo del feto al consumir medicamentos, alcohol, drogas, etc (p, 38).
  • Corrupción: "se manifiesta promoviendo e incitando al niño a realizar acciones delictivas tales como hurtos, tráfico y consumo de drogas y pandillerismo, entre otras" (p, 38). Asimismo, "se complementa con la premiación de dichas acciones, lo que propicia a que el niño las asuma como prácticas de un adecuado estilo de vida" (p, 38). 
  • Explotación laboral: "se expresa con la exigencia de realizar trabajo forzoso por prolongadas horas que exceden los límites de lo habitual para un niño. Esta situación puede interferir en las necesidades y actividades escolares del niño" (p, 38).
  • Síndrome de Münchausen (patología de los padres): "se manifiesta al provocar un daño planeado y calculado para desatar síntomas físicos y patológicos en el niño que requieren hospitalización o tratamiento médico reiterado para así obtener trato especial y consideraciones de otras personas (p, 39). "Cuando se presenta este síndrome, las exploraciones médicas no tienen un diagnóstico preciso y el menor tiene síntomas persistentes de difícil explicación teórica, por lo que se encuentran contradicciones graves entre los datos clínicos y los conductuales" (p, 39). "Estos síntomas desaparecen cuando el niño no está en contacto con su familia" (p, 39).

Por otro lado, de acuerdo con estos mismos autores (2015), existen otras formas de maltrato hacia los(as) menores de carácter pasivo:
  • Abandono físico: "se presenta cuando los padres no proveen a sus hijos de los medios que satisfagan sus necesidades físicas básicas, tales como alimentación, abrigo, vestimenta, atención médica adecuada y/o supervivencia" (p, 39).
  • Abandono emocional: se manifiesta con la falta de respuesta a las señales de llanto, sonrisa u otras expresiones emocionales del niño, así como a sus conductas de interacción física" (p, 39).
  • Atestiguamiento de violencia: "se manifiesta cuando los padres protagonizan episodios cotidianos de violencia (simétrica o asimétrica) haciendo caso omiso de la presencia de sus hijos" (p, 39). Los niños que son expectadores de violencia en sus casas (aunque no sean víctimas de forma activa de ella) pueden aprender a utilizar la agresión como medio para resolver sus problemas (Olaya, Tarragona, De la Osa, & Ezpeleta, 2008), o bien, para sentirse asustados y confundidos por no recibir el beneficio de un ambiente seguro (p, 39). 
  • Asimismo, siguiendo a Murueta y Orozco (2015), existen diferentes tipos de niños(as) que desempeñan diversos roles o comportamientos dependiendo de su situación (p, 40 - 41).
  • El niño hipermaduro: algunos niños presentan una madurez superior a la de sus compañeros de la misma edad; son autónomos y tienen mayor influencia en la toma de decisiones familiares. Es decir, se convierten en pequeños hombrecitos o mujercitas que hacen las tareas domésticas y cuidan a sus hermanos a costa de renunciar a sus propios intereses (p, 40).
  • El niño espía: "los niños llegan a ser utilizados por sus padres para saber qué hace su pareja, lo que los coloca en un conflicto de lealtad" (p, 40).
  • El niño mensajero: rol que suelen desarrollar los niños cuyos padres los utilizan para enviar mensajes con palabras altisonantes y/o términos despectivos a su pareja para demandarle que cumpla ciertas necesidades. Por ejemplo, una madre puede pedir a su hijo que le diga a su padre que le compre zapatos o le dé dinero, colocándolo, así, en una situación incómoda y estresante (p, 40).
  • El niño colchón: "rol que desarrollan con frecuencia los niños cuyos padres descargan sobre ellos sus problemas de pareja. Ellos tienen que soportar las devaluaciones de uno de los padres contra el otro y dar excusas para justificarlo, amortiguando, así, las discusiones entre los padres" (p, 40).
  • El niño confidente: "niños que se vuelven una figura de apoyo emocional para sus padres al convertirse en escuchas de las insatisfacciones y/o malestares por la pareja" (p, 40).
  • El niño víctima del sacrificio: "niños cuyos padres viven reprochándose los sacrificios que hacen por él, por lo que crece sintiéndose una carga y  pensando que sus papás lamentan su existencia, con un enorme sentimiento de culpa" (p, 40 - 41).
  • El niño bajo alineación parental: se dice que un niño está bajo este síndrome cuando uno de los padres envía mensajes negativos sobre el otro para conseguir que su hijo lo elija, al mismo tiempo que le quita el permiso psicológico para relacionarse con el otro progenitor. Estos niños prefieren quedarse con el padre que desvaloriza y casi eliminar al otro negándose a mantener una relación con él por temor a ser abandonado. Esto los obliga a unirse incondicionalmente a un solo progenitor, compartir sus ideas y comportamientos para sobrevivir psicológicamente (p, 41).
  • El niño con efecto bumerán: "esta situación es la opuesta a la anterior: tras crecer escuchando los insultos y devaluaciones de un padre hacia el otro, el niño decide inclinarse por el progenitor que ha sido descalificado" (p, 41).
Repercusiones en el desarrollo cognitivo y emocional
El maltrato hacia los(as) hijos(as) es un fenómeno que genera demasiadas repercusiones en los(as) mismos(as). Murueta y Orozco (2015) describen 14 alteraciones en el desarrollo de los(as) niños(as) que sufren de maltrato:
  • Tristeza: "esta consecuencia emocional puede manifestarse de diversas maneras, ya sea llorando, permaneciendo callado, alejado, distraído y/o mostrando dificultad para disfrutar de actividades que solían gustarle. Este sentimiento puede volverse crónico y transformarse en depresión" (p, 41).
  • Miedo: suele expresarse a través del llanto frecuente, conductas de apego, inquietud o rechazo incluso a cualquier persona cercana. Esto puede deberse al temor a ser abandonado, a quedarse sin alimento, abrigo o casa, o bien, a que se le deje de querer (p, 42).
  • Culpa: este sentimiento es muy común en los niños que tienen la creencia de que ellos son el centro del universo y que por eso son la causa de todo lo que ocurre a su alrededor, por lo que se sienten responsables de las peleas entre sus padres y creen que ellos pueden reconciliar o solucionar los problemas (p, 42).
  • Soledad: "esta sensación suelen experimentarla por carecer de los cuidados y la seguridad que necesitan, ya que sus padres no se los proporcionan por encontrarse inmersos en el conflicto de violencia" (p, 42).
  • Enfado: "suele manifestarse como desacato a las figuras de autoridad y peleas con otros niños" (p, 42).
  • Regresión: se manifiesta con los intentos del niño por evadir todos los acontecimientos estresantes que está viviendo retirándose mentalmente a un lugar donde se sienta más seguro y tranquilo. Las conductas regresivas más comunes son: chuparse el dedo, habla infantil, enuresis nocturna, rabietas, alta dependencia de los padres, así como dejar de usar cubiertos para alimentarse y recurrir nuevamente al biberón y/o a relacionarse con un objeto de apego (p, 42).
  • Desamparo aprendido: "es una consecuencia que puede presentarse tras un periodo relativamente largo de exposición a episodios violentos, o como resultado de frustraciones y fracasos repetidos que lo hacen sentir que sus esfuerzos para enfrentar la situación problemática son inútiles" (p, 42).
  • Alteraciones hormonales: Portellano (2008) y Estivil (2002) refieren que los menores víctimas de violencia en casa están expuestos a condiciones que afectan de forma importante su calidad y cantidad de sueño, lo que tendrá importantes repercusiones en la generación y modulación hormonal, en particular de la hormona de crecimiento, químico fundamental para los procesos de regeneración tisular y consolidación de los procesos de aprendizaje. Esta condición ha provocado que muchos menores en condiciones de violencia crónica muestren niveles generales de menor y más lento crecimiento físico, menores niveles de éxito académico y menores puntuaciones en pruebas de inteligencia general. Este cuadro se ha denominado enanismo psicosocial, que se define como el retraso en el crecimiento de origen psicosocial (García, 2009; Rosenzweig, Breedlove, & Watson, 2005; p, 42).
  • Problemas de sueño: estos se manifiestan básicamente con presencia de terrores nocturnos, pesadillas recurrentes, insomnio, miedo a dormir solo o a la oscuridad. También se han descrito condiciones donde el menor no tiene los hábitos de sueño necesarios para su edad, hay disminución de los periodos de sueño. Según Estivil (2002), estos problemas suelen correlacionarse estrechamente con muchos de los problemas cognitivos y de conducta característicos en estos niños (p, 42 - 43).
  • Problemas escolares: se refieren a la inadaptación en el ámbito educativo, bajas calificaciones, repetición de años escolares y un conjunto de condiciones que se han denominado fracaso escolar. En el caso de preescolares, se ha apreciado que la exposición a la violencia entre sus padres se asocia con irritabilidad excesiva, regresión en el lenguaje y control de esfínteres, ansiedad de separación, dificultades en el desarrollo normal de la autoconfianza y de posteriores conductas de exploración relacionadas con la autonomía que, frecuentemente, el profesor puede observar con facilidad (p, 43).
  • Dificultades en sus relaciones interpersonales: los niños víctimas de violencia muestran estrategias de relación interpersonal caracterizadas por vinculación con compañeros de menor edad y dificultad en la asunción de reglas en la relación con sus pares o para expresar desacuerdos. Es común el despliegue de conductas violentas como medio de resolución de problemas. También se observa aislamiento o exclusión por parte de sus compañeros. Los niños maltratados no aprenden a defenderse, no saben detener el maltrato y, en muchas ocasiones, ni siquiera se dan cuenta de que el trato que se les brinda es nocivo e inconveniente (p, 43).
  • Alteraciones cognitivas: en los niños en situación de maltrato se han observado menores niveles de rendimiento en escalas de inteligencia, verbales y de memoria (Pino & Herruzo, 2000). Presentan retrasos en el nivel madurativo global, incapacidad para abstraer y generalizar conceptos, inmadurez y perseverancia en plantear soluciones negativas (Moreno, 2003; p, 43).
  • Alteraciones en el lenguaje: se manifiestan en forma de trastornos del habla, generalmente disfemia y dislalia; desarrollo lingüístico por debajo de su edad cronológica; alteraciones en la intencionalidad en la comunicación y pobreza de vocabulario; y dificultades en pragmática, morfología, sintaxis y semántica (Moreno, 2003; p, 43).
  • Problemas conductuales: es común que los niños en condiciones de violencia muestren una serie de conductas desajustadas o desadaptativas que pueden incluir alteraciones por poca activación o participación en el ambiente (como los niños que presentan mutismo selectivo, común, aunque no exclusivo, en casos de maltrato), poca integración con pares, disminución de la curiosidad, timidez excesiva, cuadros que semejan la fobia social de los adultos, o por el contrario, casos en que la conducta se exacerba y se manifiesta poco control de impulsos, cuadros maniacos, autolesiones, conductas obsesivo-compulsivas (frecuentemente onicofagia) y prácticas de riesgo (Silva, 2003; Meece, 2000; p, 43).
Bibliografía
Murueta, M., & Orozco, M. (2015). Psicología de la violencia, Editorial Manual Moderno, México. 
Organización Mundial de la Salud. (2016). Maltrato infantil, Organización Mundial de la Salud. Recuperado de: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/child-maltreatment

miércoles, 14 de agosto de 2019

Separación en los(as) hijos(as)

Virginia Woolf

La Real academia española definen el divorcio como:
"Separar, apartar personas que vivían en estrecha relación, o cosas que estaban o debían estar juntas".

Ahora bien, la separación de los padres genera una ruptura en los hijos e hijas, la cual, dependiendo de la manera en que se lleve a cabo el proceso de divorcio y la calidad de las relaciones que tengan los progenitores entre sí y éstos con los(as) niños(as), puede ser leve, moderada o severa, en concreto verificando el nivel de ansiedad, estrés y patologías psíquicas que puedan acarrear por este proceso. 

Por otro lado, en los(as) hijos(as) que han experimentado un divorcio, con base en Mercado Andrade (2011) éstos(as) pueden desempeñar alguno o varios de los siguientes papeles:
  1. El hijo niño: "Se ven tentados a sacar provecho de las circunstancias para conseguir de uno de sus padres lo que no pueden conseguir del otro" (p, 12).
  2. El hijo adulto: Es aquel cuyos padres no logran entender que su hijo pueda seguir siendo un “niño” (P, 12). Lo que significa que, colocan al niño o la niña a cumplir roles que no les corresponden y que son de índoles muy elevadas y estresantes para ellos(as).
  3. El hijo mensajero: "El niño conserva el vínculo entre sus padres, quienes sólo consiguen comunicarse entre sí por ese intermediario, cuya existencia los obliga a mantenerse en contacto" (p, 12).
  4. El hijo terapeuta: "Los hijos se sienten obligados a ayudarlos a superar la prueba, adquieren vocación de redentores, transformándose entonces en terapeutas de sus padres" (p, 12).
  5. El hijo estorbo: Se aplica a todos los hijos que se encuentran formando parte del juego de "LEGO" (característico de las familias reintegradas), en ocasiones ya se han constituido en los terapeutas del progenitor con el que viven, cuando sucede que el otro se casa y tiene un nuevo hijo, son como muebles que se compraron en otro tiempo y solo se conservan (p, 12).
  6. El hijo vengador: "Es una de las categorías de mayor gravedad patológica y con mayor intensidad obstaculizan el desarrollo del niño, él toma partido en la querella parenteral, sin que nadie le pida que así lo haga" (p, 12).
  7. El hijo dividido: "Es el caso más conocido, el niño pasa del padre a la madre, se adaptan al cambio de las reglas contradictorias y es aconsejado en que decir cuando vea al otro padre" (p, 13).
  8. El hijo objeto: "El niño se ve siempre adornado con todas las virtudes, se encuentra atrapado en el deseo del adulto, cuyas preocupaciones comparte, y que lo obliga a suscribir una personalidad por poder" (p, 13).
Adicionalmente, Mercado Andrade (2011), cita a Kalter et al (1989), explicando que en el proceso de separación de los padres pueden ocurrir factores de riesgo de tipo social que predisponen a que los hijos tengan un proceso sea de mayor gravedad, los cuales son:
  1. "Una pérdida de poder adquisitivo" (p, 14), fundamentalmente de tipo económico. 
  2.  “Cambio de residencia, escuela y amigos” (p, 14).
  3.  “Convivencia forzada con un padre o con miembros de la familia de alguno de ellos” (p, 14).
  4.  “Disminución de la acción del padre con el que viven" (p, 14).
  5.  “Introducción de parejas nuevas de los padres” (p, 14).
Divorcio en las diferentes etapas del desarrollo
Por otro lado, el divorcio afecta de diferente manera a los(as) niños(as) de diferente manera dependiendo de la etapa de desarrollo en la que se encuentre. De hecho, los recién nacidos necesitan desarrollar una simbiosis con su madre para sentirse en un entorno seguro y confiable. Por otro lado, a medida que van creciendo buscan desarrollar habilidades, persistir ante las dificultades, destacarse, buscar el éxito, ganar amistades, etc., por lo que un divorcio puede alterar estas etapas que son características e importantes en los(as) pequeños(as). 

Llegado a este punto, con base en Mercado Andrade (2011):
  • Divorcio en el recién nacido: el (la) niño(a) percibe la ausencia de uno de sus progenitores y lo expresa mediante el llanto. Adicionalmente, puede "papá" a cualquier hombre que se encuentre a su alrededor y en su juego busca a quienes no están a su lado. 
  • Divorcio desde los 2 a 3 años: el abandono puede generar retraso psicológico a nivel del lenguaje y de la comunicación, alterando otros procesos cognitivos y procesos del desarrollo, por ejemplo psicomotrices.
  • Divorcio desde los 3 a 5 años: pueden creer que son los culpables de la separación de sus progenitores. Asimismo, temen al abandono, la soledad, lo cual les puede interferir en desarrollar más habilidades, las cuales les permitirían destacarse socialmente. 
  • Divorcio desde los 6 a 12 años: pueden concientizarse sobre el problema o los problemas que tienen debido a su situación, pero no saben cómo afrontar su situación. Además, pueden acarrear trastornos de ansiedad, depresión, negativismo, rechazo hacia sus padres y nuevos cuidadores, e incluso, manifestar síntomas físicos (vómitos, mareos, dolores de cabeza). 
  • Divorcio en la adolescencia: existe riesgo de desarrollar múltiples patologías como trastornos de conducta o personalidad antisocial, anorexia, drogadicciones, sexualidad sin protección. Asimismo, pueden ser víctimas de Bullying o ser ellos(as) quienes acosen a otros(as). 

¿Qué se puede hacer?
Dentro de las alternativas de tratamiento que existen para los(as) niños(as) que experimentan este tipo de experiencias, se encuentran las terapias cognitivo conductuales, en las cuales se intervendrán distorsiones cognitivas que generen en el (la) menor sesgos cognitivos (incrementar lo negativo y reducir lo positivo) y autoesquemas negativos. Asimismo, problemas como ansiedad de separación, fobias, depresión, estrés, etc. 

Por otro lado, realizar una psicoeducación a los padres y al (la) menor es de suma importancia para que los padres entiendan qué tipo de comportamientos y sufrimientos psíquicos pueden llegar a padecer los niños, como también el duelo que pueden presentar éstos por la relación que han perdido. Todo esto se aplica con el fin de reducir la ansiedad o preocupación que puede sentir cada miembro de la familia, y por supuesto, verificar si disponen de apoyo psicosocial o que lo encuentren para que el proceso de duelo y de terapia sea más eficaz y no exista una disfuncionalidad tan marcada en cada integrante. 

Bibliografía
Mercado Andrade, R.P. (2011). Duelo de los hijos por el divorcio. (Trabajo de Grado). Asociación Mexicana de Tanatología, A.C. México.

jueves, 18 de julio de 2019

Violencia

La justicia social no puede ser conseguida por la violencia.
La violencia mata lo que intenta crear.
Papa Juan Pablo II.


La violencia es un concepto que proviene del griego "violentia", el cual hace referencia al uso de la fuerza tanto física como psicológica para hacer daño hacia alguien, varias personas, animales o, incluso, uno mismo. En adición a esto, las consecuencias que puede causar la misma pueden ser de carácter orgánico y/o psíquico. Con base en la OMS (2002), ésta es:

El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones (p, 5).

Asimismo, existen diversas maneras en que se clasifica la violencia, las cuales varían dependiendo de variables como el sexo, la edad, proximidad en las relaciones interpersonales, hacia uno(a) mismo(a) y de un grupo hacia otro. Con base en Murueta Reyes y Orozco Guzmán (2015), ésta se puede clasificar de la siguiente manera:
  • Violencia familiar
    • Violencia en la pareja, de uno hacia la otra persona o entre ambos
    • Violencia de los padres hacia los hijos
    • Violencia de los hijos a padres
    • Violencia entre hermanos
    • Violencia contra los mayores
  • Violencia de género
  • Violencia juvenil
  • Violencia territorial
  • Bullying
  • Mobbing
Por otro lado, la OMS (2002) clasifica la violencia como: 
  • Violencia juvenil
  • Violencia contra la pareja
  • Maltrato hacia menores y abandono de éstos(as)
  • Maltrato hacia los(as) ancianos(as)
  • Violencia sexual
  • Violencia autoinfligida
  • Violencia colectiva
Adicionalemente, no debe confundirse la agresividad con la violencia. En primera medida, la primera consiste en realizar daño con o sin voluntad a otra persona, animal u objeto, sin embargo la diferencia radica en que ésta se aplica de manera reactiva o por defensa hacia estímulos peligrosos, como también ante situaciones en las que se debe luchar para sobrevivir al medio riesgoso. Por el contrario, la otra dimensión tiene como criterio tener y mantener el control o poder sobre la víctima, que como consecuencia, genera pérdida de voluntad, de autonomía, relaciones interpersonales, competencias o habilidades, empleos y salud. Por ejemplo:

Un hombre ataca a otro que tiene mejor puesto laboral con los puños y quiere que se vaya de la empresa (violencia). Luego, la víctima le responde combatiendo (agresividad).

¿Qué ocurriría si la víctima no se defendiera?

1. Puede seguir recibiendo golpes por parte del perpetrador o insultos, alterando su salud física y psíquica.
2. Adicionalmente, puede perder motivación o interés en seguir trabajando en la empresa. 
3. Aumentan los niveles de estrés o tensión que dificultan que se destaque en su empleo.

Violencia y enfermedad mental
Llegado a este punto, la violencia siempre es un factor de riesgo de padecer patologías psíquicas. Con base en Martín y Carrasco (2011), las personas expuestas a entornos donde se lleve a cabo la misma corren peligro de padecer síntomas característicos de un estado de ánimo depresivo, irritabilidad, aislamiento social, retrasos en el desarrollo, intentos autolíticos, trastornos psiquiátricos, riesgo de ejercer violencia, consumo de alcohol y otras sustancias y tener problemas con la ley.

Bibliografía

jueves, 27 de junio de 2019

Estrés y sistema endocrino


El estrés y el sistema endocrino comparten una íntima relación, la cual empieza a partir del sistema nervioso. En primera medida, cuando el cerebro percibe un estresor, el hipotálamo recibe impulsos nerviosos que le inducen a liberar sustancias hacia la hipófisis y esta segrega hormonas que llegarán a las glándulas suprarrenales liberando cortisol. También el hipotálamo puede enviar neurotransmisores (noradrenalina y adrenalina) hacia éstas por vías neuroendocrinas, segregando glucocorticoides (cortisol). 

Llegado a este punto, las sustancias glucocorticoideas, en concreto el cortisol, así como la noradrenalina y adrenalina, se denominan las hormonas del estrés.

Estrés sexual en el varón
Siguiendo a Daneri (2012) el hipotálamo del hombre se encarga de segregar LHRH (hormona liberadora de hormona luteinizante), la cual se encargar de estimular la hipófisis a que libere LH (hormona luteinizante) y FSH (Hormona folículo estimulante). La primera se encarga de segregar testosterona y la segunda espermas.

“Con la llegada de un estresor todo el sistema se ve inhibido, se liberan endorfinas y encefalinas (neurotransmisores opioides producidos por el sistema nervioso central), que actúan bloqueando la liberación de LHRH por el hipotálamo” (Florencia, 2012. P, 13). “Además, la presencia de los glucocorticoides bloquea la respuesta de los testículos a LH” (Florencia, 2012. P, 13). Como consecuencia, se observa una disminución en los niveles de testosterona. La bajada de testosterona es sólo una parte de la historia, la otra parte importante es la dificultad con la erección (Florencia, 2012. P, 13).
Las patologías endocrinas en varones se clasifican en:
  • Eyaculación precoz
  • Disfunción eréctil
  • Impotencia
Al mismo tiempo, se observan comportamientos de agresividad. “En el hombre habría una puesta en marcha predominante del cortex prefrontal: es lo que favorecería el comportamiento de fuga o de combate” (Duval, González & Rabia, 2010. P, 309).

Estrés en la Mujer
Las mujeres también, por su sistema neuroendocrino liberan las mismas hormonas desde el hipotálamo (LHRH) hacia la hipófisis (HL y FSH), pero en mayor cantidad. La hormona folículo estimulante (FSH) estimula la ovulación, mientras la hormona luteinizante (LH) estimula la síntesis de estrógenos, por los ovarios.

“Las endorfinas y las encefalinas inhiben la liberación de LHRH, la prolactina y los glucocorticoides bloquean la sensibilidad de la hipófisis al LHRH y los glucocorticoides afectan a los ovarios, haciendo que respondan menos a LH” (Florencia, 2012. P, 14). “El resultado es una baja en los niveles circulantes de LH y FSH y estrógeno, disminuyendo las posibilidades de que se de la ovulación” (Florencia, 2012. P, 14). “Como consecuencia se alarga la fase folicular del ciclo menstrual (la previa a la ovulación), haciendo que se alargue el ciclo y que sea irregular” (Florencia, 2012. P, 14). “En condiciones extremas la ovulación se ve inhibida generando amenorrea (falta de menstruación) anovulatoria (sin ovulación)” (Florencia, 2012. P, 14).

“El estrés también puede generar otros problemas, los niveles de progesterona disminuyen, lo que interrumpe la maduración de las paredes uterinas” (Florencia, 2012. P, 14). “La liberación de prolactina durante el estrés interfiere con el accionar de la progesterona, haciendo que el óvulo fecundado (en caso de que haya habido ovulación) no se implante con normalidad en el útero” (Florencia, 2012. P, 14).

El comportamiento de las mujeres frente al estrés es diferente al de los varones. “En la mujer, la reacción al estrés estaría construida sobre los procesos de atracción; habría una puesta en marcha predominante del sistema límbico que activaría un comportamiento de ayuda y de protección” (Duval, Gonzáles & Rabia, 2010. P, 309). “La puesta en marcha del engranaje del sistema límbico y principalmente del hipocampo, reduciría la actividad simpática y del eje corticotrópico” (HPA) (Duval, Gonzáles & Rabia, 2010. P, 309).

Glosario
Hipotálamo: Parte del cerebro que controla la hipófisis y participa en el control neural de la ingesta, sed, sexualidad y temperatura corporal.

Endorfinas: neurotransmisor que es liberado por la hipófisis e hipotálamo que participa en determinadas respuestas como dolor, excitación, enamoramiento, orgasmo, etc.

Encefalinas: Neurotransmisor que interviene en la regulación del dolor.

Hormono folículo estimulante: hormona sintetizada por la hipófisis anterior o adenohipófisis que regula desarrollo, crecimiento puberal, en la mujer estimula ovocitos (célula femenina que participa en la reproducción) y en el hombre produce espermas.

Hormona luteinizante: Hormona producida por la hipófisis que en el hombre estimula producción de testosterona y en la mujer la ovulación.

Hormona liberadora de hormona luteinizante: Hormona liberada por el hipotálamo que se encarga de que la hipófisis segregue la hormona luteinizante.

Bibliografía
  • Florencia, M. (2012). Psicobiología del estrés (Trabajo Práctico). Facultad de psicología, Universidad de Buenos Aires.
  • Duval, Gonzáles & Rabia. (2010). Neurobiología del estrés. Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría. 48, (4). P, 307 – 318.